La candidata ultraderechista a las presidenciales francesas, Marine Le Pen, presentó a su rival de la segunda vuelta, el socioliberal Emmanuel Macron, como «el adversario del pueblo» que se mueve por «los intereses del dinero», y como el delfín del actual jefe del Estado, el socialista François Hollande.
«Su ambición no es servir los intereses de los franceses, sino los intereses del dinero», subrayó Le Pen en un mitin multitudinario ante miles de personas en Villepinte, en la periferia norte de París.
Tras recordar su pasado de banquero de negocios y de ministro de Economía de Hollande durante dos años, entre agosto de 2014 y agosto de 2016, insistió en los vínculos entre los dos hombres y pidió a los electores que los envíen «a su sala de mercados» porque los franceses «no podemos aguantar más».
Aludiendo a uno de los discursos más famosos de Hollande en la campaña presidencial de 2012, en el que dijo que su verdadero adversario era el sistema financiero, Le Pen dio la vuelta a aquellos argumentos.
«El adversario del pueblo -comentó en abierta referencia a Macron- sigue siendo el mundo de las finanzas. Pero esta vez, tiene un nombre, un rostro, un partido».
«Todo en el proyecto de nuestro adversario atenta contra nuestro lema de libertad, igualdad y fraternidad», señaló en sus continuas puyas.
Advirtió de que si Macron gana en la segunda vuelta el próximo domingo el resultado será «una Francia en la que la inseguridad será general», en la que «el terrorismo islamista será una plaga (…) a la que los franceses tendrán que acostumbrarse».



